Un merecido descanso

Esta noche llegué tarde a casa mucho más de lo habitual, la jornada de trabajo se había hecho pesada y agotadora, y lo único que pensaba era en relajarme y dejarme envolver por la comodidad de mi cama, dejarme caer en ella y dormir plácidamente, esos deseos se incrementaban conforme cruzaba la entrada de la casa, ya todas las luces estaban apagadas, no había duda que ya te encontrabas descansando, entre sigilosamente no por el echo de ocultarme, más bien con la intención de no perturbar tu descanso o sobre saltarte si te encontrabas ya dormida, me dirigí de inmediato a la cocina a comer algo, moría de hambre y no tenía ni cabeza para pensar que prepararme, pero al acercarme a la meseta, vi que me tenias ya listo algo de comer y un café preparado como sabes que me gusta y sobre todo aun caliente, eso quería decir que no tenia mucho habías subido a la habitación y quizá aun podría encontrarte despierta, me acomode en la silla y me tome mi tiempo para disfrutar mi cena y esa soledad que me relajo y me trajo cierta paz y calma, apenas termine el café, subí las escaleras para darme un baño y por fin acostarme, al subir note que la luz de la tele del cuarto estaba encendida, de hecho la puerta estaba entreabierta, me asome y pude distinguir tu figura en la cama, con una bata cortita y muy pegaba, de esas que dejaban ver tus nalgas cuando te recostabas, y por lo visto llevabas una pequeña tanguita, de esas que te gusta usar para dormir, estabas mirando aun la tele, una de las series que disfrutas ver, la verdad no puse atención cual era, desde la puerta del cuarto te dije 
-Amor me iré a dar un baño y vengo a descansar
Te volveaste para verme y dijiste
- Si cariño, te puse toallas secas 
Entre al baño, me quite la ropa y me meti a la ducha, el agua estaba entibiada, y la senti caer en mi cuerpo con gran satisfacción, me lave el cabello y mantuve los ojos cerrados para dejar caer el agua sobre mi cara, el resto de mi cuerpo estaba completamente relajado, al menos así lo sentía, incluso mi pene, que se encontraba flácido en aquel momento, sin embargo con aquella sensación de que ante cualquier estímulo podría despertar, sin embargo lo que menos pensaba era en estimularlo, solo lo enjabone y deje que el agua lo lavara, mientras, continuaba con los ojos cerrados y la cara hacia la regadera cuando de repente sentí tus manos cruzando por mi pecho, recorriendo mi cuerpo y tocandome, una de tus manos bajo más y me acaricio el pene, lo empezaste a sobar y jalar, te gustaba mucho sentirlo flácido entre tus manos y sentir como se me endurecia, lo cual no tardo en suceder , mientras yo sentía tus pechos en mi espalda, me los habías pegado y sentía tus pezones rozarme, y tu boca dándome besos en la parte trasera del cuello.
Todo esto sin decirnos una sola palabra, únicamente se oía el agua caer al piso y mis gemidos al sentir lo que me hacías, bajaste después tu otra manos a mi pene y me empezaste a jalar con ambas, luego continuaste solo con una mientras con la otra me acariciaba las bolas. Después de un rato cesaste y de inmediato tomaste la esponja de baño y me tallaste muy suavemente la espalda, delicadamente me diste vuelta para tallar mi pecho y vientre, al voltearme vi como aun llevabas puesta tu bata, la cual se había mojado por completo, transparentando todo tu cuerpo y pegándose a tu silueta, tu sabias como me gustaba y excitaba verte asi, con la ropa mojada y pegada al cuerpo y en mi mente pensaba que sabias muy bien como hacer que me excite, baje la mirada para contemplarte y tu tenias la mirada baja igual viendo como mi pene mantenía la ereccion, ninguno de los dos emitió palabra alguna, solo nos miramos y sonreimos, tu mirada se torno pícara, y tomaste mi pene con las manos y la esponja para lavarlo, estabas haciendo que se cubriera todo de espuma, luego lo tomabas con la mano y le dejabas caer agua para que se enjuagara, yo no podía evitar gemir cada que sentía que me lo frotabas, pero tu intención no parecía la de masturbarme, más bien la de lavarme, al menos en mi cabeza así se figuró, me miraste de nuevo y sonreíste muy dulcemente y con cierta picardia, tomaste la esponja y te pusiste de rodillas para frotar mis piernas, al igual que mi pene las cubriste de espuma, y parecías tan concentrada en hacerlo que no te percatabas que mi pene se encontraba bien erecto casi sobre tu cara.
Pero que equivocado estaba, sin dejar de tallarme las piernas sentí como tu boca empezó a chuparme la cabeza, me diste un muy rico sexo oral mientras el agua caía sobre nosotros. Te detuviste un instante y después de mucho tiempo sin emitir sonido dijiste.
-Ahora si te la dejaré limpiecita
Y continuaste chupandomela hasta que te pusiste de pie, me diste un beso y te volteaste, dándome a entender que querías te cogiera en el baño, y eso hice, te pegue a pared y alzando tu bata mojadita, te pare las nalgas y empecé a penetrarte en esa posición, de nuevo solo ese oía el agua que continuaba cayendo y nuestros gemidos.
 Finalmente ambos emitimos un gemido final al momento que dejaba mi semen dentro de ti y este se escurría por parte de tus piernas que se iba lavando con el agua.
Nos dimos un abrazo en la ducha mientras nos besamos, finalmente salimos y tomamos nuestra batas de baño, me tomaste de la mano y me llevaste al cuarto, pusiste la tele y continuando en silencio te abrace por la espalda mientras disfrutábamos de la tranquilidad y el descanso en la cama, y así continuamos toda la noche abrazándonos por ratos, viendo tu serie, cogiendo y durmiendo entrelazados.
En mi mente al caer finalmente en sueño solo podía pensar, que relajante y que calma me hacías sentir.

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