Salvando el semestre (parte 1)

Entrega de notas y pidiendo ayuda para pasar.


Sucedió al finalizar el semestre, antes de la entrega de calificaciones; los profesores siempre estamos preparados a las súplicas de alumnos que esperan pasar las materias con el mínimo esfuerzo, sobornos o algún otro método. No todos los casos son iguales, como docente hay que diferenciar quienes verdaderamente lo requieren, y quienes no, sobre todo, saber cuándo se puede dar una ayudita.

 

En mi labor de profesor de universidad eso se da muy seguido y siempre me he considerado un maestro que apoya a sus alumnos cuando estos lo merecen, sin esperar nada a cambio, únicamente un mejor rendimiento el siguiente semestre, pero no todos los estudiantes llegan a merecerlo, este fue el caso de Dana, una alumna de séptimo semestre de Arquitectura, una joven que presentaba  siempre inasistencias a la materia de forma regular; mi materia estructuras, el dolor de cabeza de los arquitectos, (me disculpo por expresarme así de ellos), pero de las materias más cargadas y complicadas del semestre, faltar regularmente, podía costarte reprobar la materia al no entender los temas.

 

Dana era la joven más cotizada de la facultad, aquella inalcanzable para muchos o más bien todos, una chica del gym, de pechos redondos, firmes y de muy buen tamaño, no grandes, ni pequeños, sino perfectos, unas nalgas redondas y bien formadas por el gimnasio, no era alta, pero tampoco bajita, qué más puedo decir tenía el cuerpo perfecto, su color de piel era trigueño, y su cabello oscuro lleno de risos, una mirada coqueta y tierna a la vez, que te provocaba un deseo incontenible. Como profesor no me permití ver a Dana más allá que solo una alumna, pero no puedo negar que contemplarla era mucho más que solo agradable; solía vestir siempre de pantalones muy ajustados, aquellos que marcaban a la perfección sus nalgas y blusas de tirantes que mostraban de manera muy provocativa sus pechos, y sobre ellos una blusa transparente y clara, amarrada a la altura de la cintura, y las pocas veces que entraba a clases usaba lentes, que resaltaban su mirada inocente y encantadora, se le apreciaba siempre distraída como queriendo comprender los temas de la clase pero demostrando confusión, por lo que, como maestro era común que me acercara a ella y preguntara si tenía alguna duda, a lo que ella en una voz tímida e insegura decía, -no maestro, estoy analizando el ejercicio del pizarrón-, aunque fuera más que obvio, que no comprendía nada, pero supongo la pena de no entender en absoluto el tema la abstenía de preguntar.

 

Como era de esperarse Dana no logro aprobar los exámenes, fue en el último parcial donde todo sucedió, una vez entregadas las notas del último parcial, no fue sorpresa que Dana reprobara la materia, era lógico que un examen de recuperación no podría ser aprobado por ella, se veía en la necesidad de recursar la materia, que para ese entonces pasaría a manos del profesor Ramírez, conocido por ser el encargado de limpiar los grupos de aquellos alumnos que no merecían seguir en la facultad, como era el caso de Dana.

 

Fue entonces que, motivada por sus compañeros, y ante la preocupación de ser expulsada el siguiente semestre por el profesor Ramírez, se acercó a hablar conmigo; muchos sabían que yo había apoyado a algunos alumnos con décimas para poder librar los exámenes de recuperación, claro, cuando el apoyo era justificable y que también a muy pocos les había negado dicho apoyo.

 

Pero el caso de Dana era muy particular, ella en verdad no debía pasar esa materia, un trabajo extra no era opción, otro examen acabaría reprobándolo, así que cuando ella se acercó, mi respuesta fue que no podía apoyarla, su desempeño había sido muy bajo.

 

Recuerdo que me siguió al auto como muchos otros estudiantes, pero ella llegó más lejos, aprovecho que guardaba mis libros y cuadernos en el maletero y se metió al carro, decía que no se bajaría hasta que la ayudara.

 

-por favor profe, ayúdeme a pasar, estoy dispuesta a hacer cualquier cosa-

 

Esas fueron sus palabras exactas, que de momento no me sorprendieron, 

 

-por favor baja, si continuas dentro, nos meterás en problemas a ambos y las consecuencias por parte de la rectoría serán graves para ambos- así respondí

 

De inmediato ella se inclinó y se escondió por debajo de la ventanilla de tal manera que no se le pudiera ver, y me suplico que por favor la escuche, insistí en que tenía prisa y debía llegar a ver a mi esposa y familia a lo que se sorprendió porque no esperaba que yo fuera casado, eso me comentó mucho después, en aquel momento su respuesta inmediata fue:

 

-profe por favor súbase al auto y mientras conduce me puede escuchar y después aceptaré la decisión que tome. -

 

Debo decir que la postura que tenía escondida en el auto hacía que se resaltaran sus senos y se vieran más provocativos, pero evite mirarlos fijamente para no ocasionar malentendidos. Finalmente accedí a lo que pedía, por la prisa de llegar a casa, a la cual en realidad no tenía prisa por llegar, ya que ese día me retiré temprano del colegio, solo fue mi excusa para acabar con las súplicas de Dana, pero debía seguir en mi papel.

 

Empecé a conducir y ella no dejaba de suplicar incluso llego al llanto para pedir que la pasara, al final mi respuesta fue negativa, tenía que ser firme, cuando ella notó que no accedería se acomodó en el asiento y se secó las lágrimas, le pregunte,

 

- ¿Dónde deseas que te deje, para que puedas bajar?

-En la siguiente esquina está bien, pediré que pasen por mí

 

 Me pareció muy descortés dejarla ahí, sobre todo que empezaba a oscurecer, así que pregunte:

 

- ¿hacia dónde vas?

- voy al gym

-bueno, podría dejarte ahí – respondí

 

A lo que ella asintió, empecé a dirigirme para el lugar, y cuando estábamos por llegar y antes que ella se bajara me dijo;

 

-es una lástima que no me ayude profe, porque en verdad extrañare sus clases,

 

A lo que reí sutilmente y dije:

 

- ¿cómo las extrañaría si apenas y entrabas? - a lo que ella respondió

- este semestre el horario no me permitió entrar a todas sus clases, pero me gustaba verlo explicar esa materia, no entendía los temas, pero me sentía atraída por sus explicaciones

-muchas gracias por el cumplido, pero me gustaría saber sin que me mal entiendas, ¿porque dices que atraída?

 

En ese momento ella bajo la mirada y medio penosa me dijo,

 

-bueno es que, ... este, bueno, supongo que puedo decirlo ya que no me dará más clases, la verdad hay algo de usted que me atrae mucho, la forma en que explica y sabe de los temas tan complicados, su voz y que además de eso es joven y de cierta manera me parece atractivo.

 

Yo me sonreí y le di las gracias, y en ese momento no pude evitar verla como más que solo una alumna, pero me contuve, le toqué el hombro y le dije,

 

-No tienes por qué avergonzarte y si lo deseas aun puedo darte asesorías cuando recurses la materia- ella me miró y dijo

- ¿y si me ayuda en este momento?, en verdad necesito pasar, le prometo que me esforzaré y aplicaré para el siguiente semestre-

Le respondí:

-mira, por más que quisiera no puedo ayudarte, no sería justo para varios de tus compañeros que se esforzaron en la materia-

Dana contestó:

-igual me esforcé, pero me es muy complicada la materia, por favor ayúdeme.

 

En ese momento puso su mano sobre mi pierna y se inclinó sobre mí, dejando ver más de sus bellos senos, en esta ocasión no pude evitar verlos y excitarme. Ella notó que yo la miraba y me dijo:

-profe de verdad usted me gusta, ayúdeme y le puedo hacer muy feliz- acariciándome la verga sobre el pantalón, mi respuesta fue

-soy casado- pero al contemplar sus manos bien arregladas y uñas pintadas sobre mi pantalón me fue inevitable que mi verga palpitara y ella lo sintiera en sus manos, a lo que ella se sonrió y respondió

 

-yo solo quiero estar con usted y pasar la materia, por favor ayúdeme,

 

Ella me la empezó a sobar con más fuerza y no pude evitar que se me pusiera más dura a lo que ella comentó:

 

-vaya que dura y grande se siente, parece que su pantalón va a estallar

 

Acto seguido me beso y metió su mano dentro del pantalón acariciándola sobre el bóxer mientras me mordía los labios. Sentía como sus dedos recorrían cada parte de mi verga, como queriendo sentir la forma completa de ella, sentía como sus dedos apretaban principalmente el glande de mi pene y me la pelaba aun sin sacármela del bóxer, no podía ver mi bóxer pero apuesto a que se marcaba bastante la cabeza de mi pene en él, incluso sentí como apretaba la parte central de mi verga, aquel conducto que se hincha y por donde pasa el semen antes de ser expulsado, ella realmente estaba jugando con mi verga, pero por lo ajustado del pantalón era muy incómodo los movimientos de su mano, parecía que quería pajeármela, se notaba en como subía y bajaba su mano dentro de mi bóxer apretando mi verga, solo sentía como sus manos me apretaban y la tela del bóxer me rozaba la punta cada vez que quedaba descubierta, continuó dándome unas jaladas y unos besos muy apasionados, en los cuales yo permanecía inmóvil, únicamente moviendo los labios para corresponder los besos con mordidas y disfrutando sentir sus labios carnosos con los míos.

 

Me susurro al oído en tono pícaro y con voz muy sensual y seductora.

 

-profe olvidé la calificación, sáquese la verga del pantalón quiero mamársela- esas palabras me prendieron al mil, no pensaba en ese momento, ni en lo inmoral, o poco ético de la situación, ni siquiera me cruzó por la mente la imagen de mi esposa y mucho menos las consecuencias de la facultad si alguien llegaba a vernos.

 

 Le respondí: -sácamela tú, quiero que seas tu quien lo haga- ella desabrocho mi pantalón y descubrió mi bóxer abultado y marcado por lo dura que ya la tenía, lo bajo y mi verga tiesa salió de golpe, ella se sorprendió al ver como salía y exclamó

 

-wow que grande y dura la tiene- 

 

La expresión de su rostro me provoco mayor excitación y ver como después mordía sus labios me calentó aún más, siguió besándome y me jalaba la verga mientras lo hacía, yo seguía inmóvil y disfrutaba del movimiento de sus manos, empezó a hacerlo más fuerte, así que la detuve y le dije

 

-está muy seca, debes lubricarla- ella se sonrió pícaramente, soltó mi verga y se lamio la mano, untando la saliva en la punta de la cabeza, acariciándola suavemente con sus manos ya mojadas, que se iba secando con los movimientos cada vez más agitados de sus manos, volvió a soltar mi pene y en esta ocasión escupió en su mano, regreso su mano hacia mi miembro duro y esta vez lo apretó fuerte, deslizando la saliva en todo el tronco, subía y bajaba su mano a buen ritmo, mirándome fijamente y mordiéndose los labios, yo no podía evitar sacar unos gemidos, quería decir algo excitante, pero las palabras no me brotaban, aún estaba asimilando que una de mis alumnas, o más bien ella en particular, me estuviera masturbando en mi propio carro.   

 

No resistí y tuve que decirlo, -chúpamela-  esa palabra brotó desde lo más profundo de mis deseos y salió libremente, sin pensar que podría pasar; antes de tener alguna respuesta de ella, reaccione, y en mi interior sentí que me había precipitado y arruinado el momento, sin embargo ella no dijo una sola palabra, únicamente se inclinó, empezó a lamer la punta, poco a poco se la fue metiendo a la boca, se metió únicamente la cabeza, que estaba en ese momento bien pelada y lubricada por la saliva que le había untado con sus manos y unas cuantas gotas de mi propio precum. El volante no me permitía ver su rostro chupándomela, pero sentir sus labios en mi verga y como su lengua se movía en círculos alrededor de mi glande, bastaban para mantener la excitación al mil, ella se reclinó completamente sobre mi verga y paro sus nalgas frente a la ventanilla del coche, ese día llevaba unos leggins apretados, ya que iría al gym, por lo que la vista era espectacular, no pude evitar pensar que si alguien pasaba en ese momento y volteaba al carro, tendría el mejor panorama para contemplar ese rico trasero. Ya no me contuve más y le acaricie las nalgas, se las apreté y metí mi mano por debajo de los leggins, sentí una tanguita muy delgada, de encaje, de color …, bueno eso aún estaba por descubrirlo, pero en mi mente era blanca y diminuta apenas le cubría algo y que resaltaría exquisitamente con su tono de piel, eso me excito más y mi pene dio un palpitar en su boca, dejando escuchar solo un quejido de ella al sentir como se agrandó de golpe, acompañado de la siguiente expresión.-mmm, profe- con una voz tenue, que apenas se distinguía, ya que mi pene aún estaba en su boca, como si hablara con la boca llena de comida, posterior a eso se la saco de la boca y me dijo:

 

-profe aquí a la vuelta hay unos cuartos, quiero que me lleve y me haga su puta

 

Sin pensarlo arranque el coche y comencé a conducir, ella seguía con mi verga en la boca y yo le tocaba las nalgas con una mano, y la otra en el volante, ella hacia quejidos y gemía, mientras nos dirigíamos al lugar.

 

En realidad era un motel al que llegamos, pare en la caseta de la entrada, mientras ella continuaba inclinada chupando mi verga, baje el cristal y el portero contemplo un hermoso culo empinado, con el pantalón a medio bajar y mostrando los hilos de la tanguita, que con la luz de la entrada del motel dejaban ver el color negro de la tanga, había fallado en mi predicción del color blanco de la tanga, pero era lo de menos, esas nalgas se veían increíbles, una figura bien definida y formada de la espalda, que la blusa ajustaba y unos risos frisados que cubrían mi entrepierna, a lo que el portero se sonrió y me guiño el ojo, haciendo una seña de “ok” con su pulgar.

 

Subí el cristal y me dirigí al cuarto que se asignó, era el número 9, llegando aparque el carro en la habitación; ella tuvo que despegarse de mi verga para bajar del vehículo, se pasó la mano por fuera de la boca como si limpiara restos de comida, se acomodó el pantalón, ajustó su blusa, retocándose los pechos y el bra, tomó su bolso y bajó del carro, yo cerré el portón del garage de la habitación y ella se adelantó, mostrándome su rico trasero menearse, se había subido más la tanga para dejarla ver sobre su cadera, y  mostrármela mientras caminaba, en fin, yo seguí detrás de ella contemplándola. Aún tengo fresca esa imagen, su contoneo al caminar e ir acercándose a la puerta del cuarto, finalmente abrimos la habitación y ... (fin parte 1)

 

@theprofessorcam


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