Los cuernos
Tomas iba rumbo a su trabajo, esa mañana tenía prisa, debía llegar a tiempo ya que tendría una reunión muy importante para su compañía el iba a cerrar el trato con unos socios y nada debía salir mal ese día.
Apenas y desayunó algo en casa y había subido a toda prisa al coche, manejaba apresuradamente, pero siempre siendo prudente, ya que se caracterizaba por ser una persona que siempre cumple las reglas, disciplinada, recta, algunos dirían que incluso aburrida, nunca así nada fuera de lo ordinario o sorprendente.
Se encontraba ya por la avenida que lo dirigía al trabajo y el tráfico ese día parecía más congestionado, al menos para Tomas así era, fue cuando en medio del gran caos vehicular y la lucha por no quedar rezagado entre los vehículos, que recibe un mensaje de su esposa, lo pudo reconocer por el tono cursi que le había puesto, el timbre le tomó por sorpresa ya que su esposa sabía que llevaba prisa y acaba de despedirse de ella, pensó rápidamente que algo pudo haber olvidado para su importante para su reunión, hizo mentalmente una lista de las cosas y no logró descifrar que había olvidado.
Con las manos ocupadas por el volante, uso el comando de voz de su móvil diciendo "abrir mensaje de mi reina" , risas se oyeron en la parte de atrás del vehículo, incluso una pequeña mofa burlona "mi reina", ese día había pasado por tres amigos del trabajo para que todos se presentarán con tiempo a la reunión, Tomas no hizo caso de las risas, puesto que le preocupaba llegar a tiempo y pensar que había olvidado algo le agobiaba.
Finalmente se abrió la ventana de conversación de su esposa, ella había mandado una foto a Tomas para animarlo. En la foto aparecía ella con una verga grande, gruesa y morena en la boca, que contrastaba con su color pálido de piel y cabello castaño claro, se había metido solo la parte del glande dentro y aun así parecía que no le cabía, con sus manos le hacia una seña de cuernos y en su barbilla se veía la una mano tosca y venuda sujetándole, al pie de la foto venía un mensaje que decía, "suerte cornudito "
Con la ventana abierta los mensajes seguían llegando, se podía leer:
-Me dejará la leche dentro como te gusta.
-Besos
Las risas de sus compañeros cesaron y quedaron atónitos. Ahora todos sabían que Tomas era un gran cornudo.
Comentarios
Publicar un comentario