Con los compadres

Como era costumbre en los días domingo los compadres nos habían invitado a pasar la tarde en su casa, el compadre y yo viendo un partido mientras cheleabamos y picabamos unas botanas, a su vez mi esposa y la comadre tomaban café y platicaban en la cocina, y por supuesto nuestros hijos jugando video juegos en el cuarto siendo vigilados por ambas esposas.

En fin, que en esta ocasión surgió un imprevisto en casa de mi suegra y mi esposa tenía que ir con su madre, yo por otro lado decidí que no iría ya que el tema era delicado e incómodo, además prefería evitar el visitar a mi suegra, mis hijos por otra parte habían ido a casa de sus primos, por lo que mi esposa aconsejo fuera a casa de los compadres para no quedar solo en casa y aburrirme durante el resto del día, la amistad con ellos era buena y mi esposa sabia que nuestras tardes no pasaban de unas cuantas cervezas y el vacile, sin embargo no había asistido con ellos yo solo, así que antes que nada escribí al compadre Ramón para saber si habría algún problema de que vaya yo solo a su casa, haciendo hincapié en que la comadre no iría y su esposa probablemente pueda incomodarse, el contestó que no habría problema, que la comadre entendía y que por ella estaba bien y pues sus hijos igual habían salido a casa de un tío así que no había problema de que yo fuera.

Al momento de irnos mi esposa me dio una última recomendación.

-No tomes demasiado, no te voy a estar vigilando y regresas manejando. 
-Si amor, no te preocupes, si me paso de copas me quedo a dormir en casa de los compadres.
-Pues a la comadre no le gusta tener borrachos dentro de su casa así que dormirás en la calle, yo no pasaré por tí.
-Esta bien, no tomare mucho.
-Bueno, amor cuídate.

Y nos despedimos con un beso.

Llegue a casa de los compadres y me recibieron ambos, la comadre Norma al verme me pregunto.
-¿Y la comadre?
-Tuvo que ir a casa de su mamá, hoy me tocó venir solo
-Oh, bueno.
Se disculpo y se retiro a la cocina, como si le hubiera molestado el que yo hubiera ido solo, a lo que pensé, "pinché compadre no le aviso que venía sin ella"

El compadre me invito a pasar a la sala, donde ya había prendido la tele y puesto el partido, con una nevera con varias canastillas de cerveza.

-Toma una compadre que ya hay sed

Agarre una cerveza de la nevera y nos sentamos a ver el partido.

-Salucita, compadre. - Me dijo.

Y alce mi lata para corresponder la expresión.

A los 15 minutos entra la comadre a la sala con un platón de botanas y unos tacos.

- Los tacos son de carne ayer compadre, ya sabe que no hay que desperdiciar.

En un tono serio y como de molestia de que yo estuviera ahí.

- Subiré al cuarto. Me avisas si necesitas algo.

Le dijo al compadre y le dio un beso. Sentí como si mi presencia ahí le incomodara o si hubiera interrumpido algo.

Finalmente se retiro y subió a su recámara. 

Me dirigí, al compadre y le dije
- ¿Le dijiste a la comadre que vendría solo?
- Si, compa. ¿Por qué?
- Pues al llegar me pregunto por la comadre, y la noto incomoda con mi presencia.
-No es nada, ya sabe como es, le preguntó para saber el chisme y además se subió porque no le gusta el deporte y no tiene con quien chismear, ya buscará algo para entretenerse.
-Bueno, porque la verdad no me gustaría estar incomodado.
- No digas tonteras, vamos a ver esta madre y seguir cheleando.

Y nos pusimos a ver el partido, mientras estábamos en la sala, alcance a ver varias veces a la comadre bajar de las escaleras y pasar a la cocina. Ya se había puesto cómoda y andaba con ropa muy corta y ajustada. La verdad que no podía evitar verla de reojo, y en unas ocasiones me le quedé viendo, incluso ella llegó a notarlo, y rápidamente volteaba al televisor. Ella subió de nuevo al cuarto y el celular del compadre timbró, temí que fuera la comadre diciéndole que yo la estaba mirando, el compadre rápidamente vio el mensaje y se rió, murmurando. -Esta Norma-.

Me estremecí ya que pensé ella estaba acusandome de mirón con mi compa.

El compadre no dijo nada y siguió como si nada, me relaje de los nervios y continuamos cheleando viendo el partido. Nuevamente la comadre volvió a bajar, pero esta vez note que su short estaba más arriba, por lo que alcance a ver como sus nalgas se salían. No pude evitar quedarme viendo, cuando oí la voz de mi compadre.

-Oiga compa.-

Me sentí descubierto y me quede inmóvil. 

- El otro día vi a su antiguo ligue.

Sentí que la había librado y el compadre no se dio cuenta que me quedé viendo las nalgas de su esposa, rápidamente decidi concentrarme en el partido y no volver a mirar a la comadre, me dispuse a platicar con el compadre y escuchaba como ella subía nuevamente al cuarto.

- ¿A cual ligue compa?
- A Lucía, la de de la prepa.

El compadre y yo nos conocíamos desde la prepa y siempre habíamos sido buenos camaradas.

- Así, Lucía. ¿ Y cómo está ella?
- Pues la verdad que muy buena, jajaja, con razón estabas tras de ella.
- Si, la verdad se veía muy bien en la prepa.
- Me preguntó por tí.
- ¿Qué te dijo?
- Ya sabes que como andabas. Para mi que quiere que te la cojas de nuevo como en la prepa.
- Pues si en la prepa nunca me la cogí
-¿A poco?
- Pues si ya sabias, que no hubo nada más que puras calentaditas 
-Pues deberías aprovechar ahora, es más me paso su número y me pidió el tuyo.

No pude evitar reír

- ¿Cómo crees? Me sacan de la casa.
- ¿A poco, no te gustaría dártela?
- Como crees, si estoy casado.
- Mira esta es ella, así se ve ahorita.

Saco su cel y me mostró una foto actual de Lucía, la verdad estaba muy atractiva y con ropa muy provocativa.

- La verdad, si se ve muy buena.
- Pues cogetela, coño
- No inventes
- No vas a dejar a la comadre, solo cumplirás con una fantasía de la prepa y listo, a chingar su madre.
- Estas loco compa.

El compadre se puso serio, nunca había visto esa expresión en él, como si decirle eso lo hubiera hecho enchilar. Se volteó hacia mi, me miró fijamente, movió la cabeza hacia ambos lados, como vigilando que no estuviera nadie por ahí y me dijo.

- Tu y yo, somos perros, y sabemos como es este pedo. Tienes oportunidad de cogerte a Lucía, y ella, se nota que ando con ganas de que te la cojas, no seas pendejo y hazlo.

Las palabras de mi compadre me sorprendieron y quede algo confundido y pensativo.

El habló nuevamente. 
- Estamos entre compas, así que dime la neta, ¿ a poco no te la quisieras coger?
- Este...
- Coño, no hay nadie, podemos hablar como en la prepa.
- Bueno la verdad es que si, pero la neta si me daría miedo por mi mujer, no quisiera tener pedos en mi matrimonio por una cagada. 
- No tienes porque tenerlos, esa vieja anda con ganas, le llegas, dejas claras las cosas y listo.
- Bueno la verdad que podría ser.
- Eso es todo, y que a poco no te han dado ganas de comerte otro culito que no sea el de la comadre. 
- Pues eso ya sabes que de por si, solo que pues como te dije no me gustaría tener pedos.
- ¿A ver como cuales has querido, comerte?
- Pues unos ahí del trabajo, una morra que pasa por la casa, unas cuantas chicas del gym, tu sabes.
- ¿Y el de mi mujer te gustaría?

La pregunta del compadre me tomó por sorpresa, nunca imagine una pregunta como esa saliendo de su boca, sentí como la cerveza se atoraba en mi garganta, como un pedazo de pan seco. La comadre era una mujer atractiva, de piel oscura, algo llenita, bajita, pero con caderas y nalgas redondas y grandes, en verdad sus nalgas siempre se veían muy antojables, ya que hacían que sus ropas siempre lucieran muy apretadas, de senos algo grandes y siempre levantados por el corpiño, el cabello lacio y negro, ojos oscuros y grandes, con cara algo redonda pero muy fina, y labios gruesos. En verdad mentiría si dijera que no me había atraído antes la comadre.

-¿Cómo crees?
- Aquí entre amigos dígame la verdad, no se le antoja la comadre, así como anda en shorsitos.
- Es tu mujer amigo, como crees.
- Porque la verdad a mi la comadre Sofia (mi esposa) si se me ha antojado.

Esas palabras me molestaron un poco, sentí como mi compadre hablaba de mi mujer y la había visto con morbo, mi cara se frunció, pero el compadre habló y dijo.

- No te alteres coño, no te lo digo con mala intención, tu mujer es muy bella, pero la respeto, el hecho que la encuentre atractiva no significa que me vaya a propasar con ella, eres mi compa, y esto solo es morbo entre nosotros, pero ahora te toca a ti que me digas con sinceridad, si mi mujer también se te ha antojado.

Medite un momento las palabras que me decía, y pensé, bueno es solo una charla entre amigos, como en la prepa.

- La verdad si, tu mujer también luce muy bien.
- Ya decía yo, porque volteabas cada vez que ella bajaba
- Coño compa me estas avergonzando. 
- No tienes porque. Oye, si ella se te insinuara, ¿aprovecharias?
-Como crees es tu mujer, una cosa es que la vea y me parezca atractiva, pero no te podría hacer algo así. 
- ¿Y si fuera yo quien te la ofreciera?
- No, como crees, te diría que estas loco
- ¿A poco no lo harías?
- ¿De donde sacas esas cosas?

Nuevamente mi compadre se puso serio y hablo.

- Mira hace ya un tiempo que decidimos meter cosas nuevas a nuestro matrimonio. Así que empezamos a fantasear con estas cosas y poco a poco las fuimos realizando, somos ahora una pareja liberal, que nos gusta tener sexo casual con otras personas, ella tiene mi permiso para salir con otros hombres y yo con otras mujeres.

Estaba completamente perdido en todo aquello que me contaba, había oído ya de ese tipo relación y parejas, pero no esperaba que mis compadres tuvieran ese estilo de vida. Él continuó.

- El motivo por el que te lo digo a tí, es porque eres mi mejor amigo, en verdad te tengo mucha confianza y se que algo así no lo revelarías jamas-

Asentí con la cabeza.

- Además la pícara de tu comadre, también te tiene ganas, y fue ella quien me preguntó si me molestaría que tu te la cojas.

Esas palabras cayeron en mi de forma tan impactante que no supe que decir, ni como reaccionar, estaba completamente inmóvil atento a cada palabra que decía, sin embargo no podía evitar sentir excitacion y morbo ante todo esto. Mi compadre seguía

- Yo le dije que si, que me gustaría que su propio compadre, quien sabe es mi mejor amigo, se la coja, pero con la condición que fuera en nuestra recámara, sobre nuestra propia cama. ¿Estarías dispuesto?

Yo tartamudie, no podía decirle a mi compadre que lo que me acababa de decir habían despertado en mi deseos de tener a su mujer.

El tomo su teléfono y me lo mostró 

- Mire compa a poco no se le antoja.

Mostrándome fotos de la comadre en poca ropa, en lenceria, y en posiciones muy provocadoras y explícitas. Tome más cerveza y respondí. 

- Vaya compadre en verdad que su mujer es muy candente, y si que me toma por sorpresa, la verdad esto podría cambiar muchas cosas entre nosotros.
- No debe cambiar nada, aquí se trata solo de deseo, coger y listo.
- Bueno, veo que en eso está todo muy claro. No puedo negar que me ha dado curiosidad y morbo.

El tomo el celular y escribió. Me dio otra cerveza y permanecimos callados, hasta terminarla, tomo otro par de cervezas y las tomamos, hasta que su celular sonó de nuevo. Lo tomó para ver el mensaje, esbozó una sonrisa en el rostro y me mostró diciendo.

- Así esta ella en este momento ahí arriba, dice que si quieres pasar

La comadre tenía puesta lenceria blanca, una tanga con abertura en el medio, con ligueros en las piernas, un babydoll blanco, semi transparente con el medio descubierto, acostada sobre su cama y con una hermosa sonrisa.

- Mira compa puedes pasar ya mismo y hacer con mi mujer lo que te plazca, yo me quedare abajo, y subiré en un momento para verles. ¿Qué dices, compa? ¿Subirás a cogertela?

No pude responder inmediatamente, tome otra cerveza, la acabe de prisa, me levante del sillón, voltie a ver al compadre y le dije.

- Lo hare, compadre, cogeré a la comadre.

Fin.

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