Cornudo sumiso
Martin se encontraba mirando desde la esquina de la habitación, la excitacion que sentía era confusa, no veía que pasaba enfrente de él, sin embargo sabía lo que estaba pasando ahí delante, todo había sido idea de su esposa Fernanda, a quien sin importar las cosas siempre complacía y consentía, y desde que iniciaron en este ambiente el permitió hacer lo que ella más disfrutara, salir sola con hombres, tener tríos enfrente de él, coquetear en la calle en sus narices, siempre que ella lo disfrutará el estaba conforme y le gustaba el rol que había asumido de cornudo sumiso, le gustaba ver como su esposa disfrutaba plenamente de su sexualidad sin ataduras aunque no fuera con él, y sólo fuera el espectador de las aventuras y experiencias que vivía Fernanda.
Todo esto Fernanda lo sabía muy bien, y disfrutaba como otros hombres tomaban el rol de machos dominantes que su esposo no sabía cumplir , haciéndolo a un lado siempre en los encuentros, negándole participar, y que solo estuviera sentado con el pene efecto en un rincón de la habitación, pero esta vez quería ir in poco más allá, hacerlo sufrir sin que el sienta que esta sufriendo y lo confunda con placer, así que ante la insistencia de Martin de verla con varios hombres a la vez, ella accedió, ya que hasta el momento solo había tenido tríos en donde ella disfrutaba de otros dos hombres y su marido veía alejado, pero le puso unas condiciones, la primera que solo haría sexo oral a un grupo de chicos que ella buscaría, y la segunda que estaría rodeada por todos ellos y el estaría a lo lejos sin poder ver dentro del círculo que formacen; dudoso accedió ante lo que ella propuso, sin embargo el insistía en poder ver un poco, pero ella había respondido que si no era de esa forma no lo haría, Martin accedió y lo único que le pidió era que si la llegaban a coger entre todos que le dejara ver, a lo que ella había respondido que eso no pasaría y solo sería sexo oral.
Esa era la confusión de Martin, solo veía las espaldas de un grupo de hombres haciendo una rueda alrededor de su mujer, los cuerpos desnudos de todos ellos cubrian por completo a su esposa y no podía ver lo que sucedía, solo sabía que pasaba, reconocía todos aquellos ruidos que escuchaba, se imaginaba a su esposa enmedio de todos ellos con sus miembros de fuera y probando cada uno de ellos, escuchaba el ruido que hacían al salir cada uno de su boca y su pantalón estaba a reventar, jamás había sentido tanta excitacion en los demás encuentros y aunque sufría el no poder ver que hacia exactamente Fernanda, o la mirada que ponía al chupar cada una de ellas no podía evitar sentirse tan excitado, y aunque tentado a ver que sucedía, sabía muy bien su papel de cornudo sumiso y permanecía ahí sentado, viendo únicamente los movimientos de los torsos desnudos de los hombres que compartían a su mujer.
Cuando entre sus pensamientos fantasiosos y confusos se interrumpieron por un golpeteo, más bien como una bofetada, pero no sonaba tal cual una de esas, más bien era el ruido de aporrear algo pesado sobre algún objeto, o superficie, en su mente se dibujo la imagen de su mujer siendo golpeada en la cara con una de las vergas de los hombres que la rodeaban, por el sonido, no dudaba que fuera una verga grande, más grandes de con cualquiera que la hubiera visto antes, luego escucho decir por una voz grave lo siguiente.
-Vaya que si eres toda una putita
- Si papi, soy una putita( escucho la voz de Fernanda)
Escucho más voces diciendo
-si puta
-cometela toda,
- métete mi verga también
Y demás cosas
La excitacion de Martin crecía y también la desesperación por ver que tanto hacia Fernanda dentro de aquel círculo, o más bien como lo hacia.
Nuevamente escucho un ruido conocido, era de alguien tratando de meterse algo grande a la boca con mucha dificultad, Martin se decia hacia sus adentros, es sin duda Fernanda tratando de meterse una verga entera a la boca o tal vez una muy gorda y grande, incluso podrían ser dos, al mismo tiempo.
La mente no paraba y su verga se había endurecido sorprendentemente aún más.
Después escucho un fuerte aliento, como de alguien que retoma el aire después de ahogarse y necesita tomar una fuerte bocanada. Aquellas imágenes en la cabeza de Martin no paraban y no dejaba de imaginar a su mujer en distintos escenarios posibles.
La tentación de pararse y ver se incrementaba y luchaba con todas sus fuerzas para no hacerlo, después de todo era todo un cornudo sumiso y debía obedecer los deseos de su esposa.
Pero todo llegó a su quiebre cuando escucho fuertes golpeteos nuevamente, estos no eran como los primeros, estos sin duda eran de alguien que estaba siendo embestida fuertemente y sus nalgas chocaban con la pelvis de un hombre, sin duda era el sonido de como se cogian a su mujer, no oía gemidos escuchaba como ella seguía con algo en la boca, pero los golpeteos no cesaban, trataba de ver a través de los cuerpos de los hombres pero no distinguía que pasaba dentro solo veía como varios de ellos se masturbaban más vigorosamente como si pasara algo mucho más excitante dentro del círculo.
Empezó a oír que decían
- Ahora es mi turno
- yo también quiero probar a esta puta
- si papí (voz de Fernanda)
-que rico
- que apretadito
Sin duda se estaban cogiendo a su esposa, esto provocó que Martin no supiera reaccionar sin duda quería ver como varios hombres se cogian a su esposa, pero no se atrevía a ponerse de pie y comprobarlo con sus ojos, sentía frustración y como su mujer le había engañado y burlado de él, pero no sentía coraje, sentía más excitacion y como su verga empezaba a secretar líquido de tanta excitacion que tenía, finalmente escuchaba como decían.
- me corro
- ponte de rodillas para tirarla en tu cara
- tragate mi leche putita
- si papi dame lechita, bañenme de leche papis( voz de Fernanda)
Se escucharon varios gemidos simultáneos seguidos de muchos más gemidos hasta que todo quedó en silencio y todos se dispersaron dejando ver finalmente a su esposa cubierta de semen en su cara, pecho y demás resto del cuerpo, con el cabello despeinado y pegosteado, el rimel corrido y marcas de lágrimas en las mejillas, se veía como toda una actriz porno después de un gangbang, vio como Fernanda le sonrio a todos ellos y les dijo:
-gracias por la lechita papis
Esas palabras en la situación en la que veía a su mujer fueron una bomba para Martin y le dio un fuerte latido en el pene, dejándolo aún más duro.
Todos empezaron a recoger sus cosas y entrar al baño a lavarse, Fernanda seguía de rodillas pasando sus dedos por su cuerpo cubierto de semen, llevándolos a la boca y coqueteando con unos cuantos chicos que aún quedaban ahí, finalmente se levantó y se dirigió a Martin y le dio un beso de piquito en la boca, el no sabía que decir y lo primero que quiso saber era que había pasado así que pregunto:
- ¿te cogieron?
-no Martin, te dije que solo oral
-pero yo oí como...
- no quiero hablar de eso, ya te dije que solo fue oral,-ella respondió indignada
Martin asintió con la cabeza y no dijo más
- Me voy a dar una ducha, me quiero arreglar, ¡no entres!
Fernanda se dirigió al baño, llamó a tres chicos que aún estaban en la habitación, entró al baño con ellos y cerró con llave, Martin quedó solo sentado en la misma esquina donde todo había empezado viendo como su mujer se metía al baño con tres hombres que de seguro la cogerian y que momentos antes se la habían cogido en sus narices y que ella había negado descaradamente, dejándolo en ridículo como un cornudo, sumiso y pelele, lejos de sentir coraje, sintió satisfacción, su transformación había sido completada, era todo un cornudo sumiso.
Todo esto Fernanda lo sabía muy bien, y disfrutaba como otros hombres tomaban el rol de machos dominantes que su esposo no sabía cumplir , haciéndolo a un lado siempre en los encuentros, negándole participar, y que solo estuviera sentado con el pene efecto en un rincón de la habitación, pero esta vez quería ir in poco más allá, hacerlo sufrir sin que el sienta que esta sufriendo y lo confunda con placer, así que ante la insistencia de Martin de verla con varios hombres a la vez, ella accedió, ya que hasta el momento solo había tenido tríos en donde ella disfrutaba de otros dos hombres y su marido veía alejado, pero le puso unas condiciones, la primera que solo haría sexo oral a un grupo de chicos que ella buscaría, y la segunda que estaría rodeada por todos ellos y el estaría a lo lejos sin poder ver dentro del círculo que formacen; dudoso accedió ante lo que ella propuso, sin embargo el insistía en poder ver un poco, pero ella había respondido que si no era de esa forma no lo haría, Martin accedió y lo único que le pidió era que si la llegaban a coger entre todos que le dejara ver, a lo que ella había respondido que eso no pasaría y solo sería sexo oral.
Esa era la confusión de Martin, solo veía las espaldas de un grupo de hombres haciendo una rueda alrededor de su mujer, los cuerpos desnudos de todos ellos cubrian por completo a su esposa y no podía ver lo que sucedía, solo sabía que pasaba, reconocía todos aquellos ruidos que escuchaba, se imaginaba a su esposa enmedio de todos ellos con sus miembros de fuera y probando cada uno de ellos, escuchaba el ruido que hacían al salir cada uno de su boca y su pantalón estaba a reventar, jamás había sentido tanta excitacion en los demás encuentros y aunque sufría el no poder ver que hacia exactamente Fernanda, o la mirada que ponía al chupar cada una de ellas no podía evitar sentirse tan excitado, y aunque tentado a ver que sucedía, sabía muy bien su papel de cornudo sumiso y permanecía ahí sentado, viendo únicamente los movimientos de los torsos desnudos de los hombres que compartían a su mujer.
Cuando entre sus pensamientos fantasiosos y confusos se interrumpieron por un golpeteo, más bien como una bofetada, pero no sonaba tal cual una de esas, más bien era el ruido de aporrear algo pesado sobre algún objeto, o superficie, en su mente se dibujo la imagen de su mujer siendo golpeada en la cara con una de las vergas de los hombres que la rodeaban, por el sonido, no dudaba que fuera una verga grande, más grandes de con cualquiera que la hubiera visto antes, luego escucho decir por una voz grave lo siguiente.
-Vaya que si eres toda una putita
- Si papi, soy una putita( escucho la voz de Fernanda)
Escucho más voces diciendo
-si puta
-cometela toda,
- métete mi verga también
Y demás cosas
La excitacion de Martin crecía y también la desesperación por ver que tanto hacia Fernanda dentro de aquel círculo, o más bien como lo hacia.
Nuevamente escucho un ruido conocido, era de alguien tratando de meterse algo grande a la boca con mucha dificultad, Martin se decia hacia sus adentros, es sin duda Fernanda tratando de meterse una verga entera a la boca o tal vez una muy gorda y grande, incluso podrían ser dos, al mismo tiempo.
La mente no paraba y su verga se había endurecido sorprendentemente aún más.
Después escucho un fuerte aliento, como de alguien que retoma el aire después de ahogarse y necesita tomar una fuerte bocanada. Aquellas imágenes en la cabeza de Martin no paraban y no dejaba de imaginar a su mujer en distintos escenarios posibles.
La tentación de pararse y ver se incrementaba y luchaba con todas sus fuerzas para no hacerlo, después de todo era todo un cornudo sumiso y debía obedecer los deseos de su esposa.
Pero todo llegó a su quiebre cuando escucho fuertes golpeteos nuevamente, estos no eran como los primeros, estos sin duda eran de alguien que estaba siendo embestida fuertemente y sus nalgas chocaban con la pelvis de un hombre, sin duda era el sonido de como se cogian a su mujer, no oía gemidos escuchaba como ella seguía con algo en la boca, pero los golpeteos no cesaban, trataba de ver a través de los cuerpos de los hombres pero no distinguía que pasaba dentro solo veía como varios de ellos se masturbaban más vigorosamente como si pasara algo mucho más excitante dentro del círculo.
Empezó a oír que decían
- Ahora es mi turno
- yo también quiero probar a esta puta
- si papí (voz de Fernanda)
-que rico
- que apretadito
Sin duda se estaban cogiendo a su esposa, esto provocó que Martin no supiera reaccionar sin duda quería ver como varios hombres se cogian a su esposa, pero no se atrevía a ponerse de pie y comprobarlo con sus ojos, sentía frustración y como su mujer le había engañado y burlado de él, pero no sentía coraje, sentía más excitacion y como su verga empezaba a secretar líquido de tanta excitacion que tenía, finalmente escuchaba como decían.
- me corro
- ponte de rodillas para tirarla en tu cara
- tragate mi leche putita
- si papi dame lechita, bañenme de leche papis( voz de Fernanda)
Se escucharon varios gemidos simultáneos seguidos de muchos más gemidos hasta que todo quedó en silencio y todos se dispersaron dejando ver finalmente a su esposa cubierta de semen en su cara, pecho y demás resto del cuerpo, con el cabello despeinado y pegosteado, el rimel corrido y marcas de lágrimas en las mejillas, se veía como toda una actriz porno después de un gangbang, vio como Fernanda le sonrio a todos ellos y les dijo:
-gracias por la lechita papis
Esas palabras en la situación en la que veía a su mujer fueron una bomba para Martin y le dio un fuerte latido en el pene, dejándolo aún más duro.
Todos empezaron a recoger sus cosas y entrar al baño a lavarse, Fernanda seguía de rodillas pasando sus dedos por su cuerpo cubierto de semen, llevándolos a la boca y coqueteando con unos cuantos chicos que aún quedaban ahí, finalmente se levantó y se dirigió a Martin y le dio un beso de piquito en la boca, el no sabía que decir y lo primero que quiso saber era que había pasado así que pregunto:
- ¿te cogieron?
-no Martin, te dije que solo oral
-pero yo oí como...
- no quiero hablar de eso, ya te dije que solo fue oral,-ella respondió indignada
Martin asintió con la cabeza y no dijo más
- Me voy a dar una ducha, me quiero arreglar, ¡no entres!
Fernanda se dirigió al baño, llamó a tres chicos que aún estaban en la habitación, entró al baño con ellos y cerró con llave, Martin quedó solo sentado en la misma esquina donde todo había empezado viendo como su mujer se metía al baño con tres hombres que de seguro la cogerian y que momentos antes se la habían cogido en sus narices y que ella había negado descaradamente, dejándolo en ridículo como un cornudo, sumiso y pelele, lejos de sentir coraje, sintió satisfacción, su transformación había sido completada, era todo un cornudo sumiso.
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